El coronel no tiene quién le escriba….Ni quién lo lea…
A. pizarnik
explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome
miércoles, febrero 23
martes, febrero 22
como un pez volador.-
Con
permiso o sin él
No me harán esperar ni un segundo para lo que sueño
Soy el dueño de cada lugar
Soy el alma que abriga a este canto
Por qué tanto esperé, por qué tanto
A este tiempo de pez volador
No me harán el favor
De invitarme a su estanque mortal
Con permiso o sin él
A la luz robaré lo perfecto, la fuerza de un rayo
Cual caballo de salto que va
Devorando al pasar de los astros
Con permiso o sin él
Por que vale la pena intentar lo que fue un imposible
No me impide esta mano tocar
Lo que suele mirarse lejano
No me harán esperar ni un segundo para lo que sueño
Soy el dueño de cada lugar
Soy el alma que abriga a este canto
Por qué tanto esperé, por qué tanto
A este tiempo de pez volador
No me harán el favor
De invitarme a su estanque mortal
Con permiso o sin él
A la luz robaré lo perfecto, la fuerza de un rayo
Cual caballo de salto que va
Devorando al pasar de los astros
Con permiso o sin él
Por que vale la pena intentar lo que fue un imposible
No me impide esta mano tocar
Lo que suele mirarse lejano
lunes, febrero 21
A lo mejor, soy otro
A lo
mejor, soy otro; andando, al alba, otro que marcha
en torno a un disco largo, a un disco elástico:
mortal, figurativo, audaz diafragma.
A lo mejor, recuerdo al esperar, anoto mármoles
donde índice escarlata, y donde catre de bronce,
un zorro ausente, espúreo, enojadísimo.
A lo mejor, hombre al fin,
las espaldas ungidas de añil misericordia,
a lo mejor, me digo, más allá no hay nada.
Me da la mar el disco, refiriéndolo,
con cierto margen seco, a mi garganta;
¡nada, en verdad, más ácido, más dulce, más kanteano!
Pero sudor ajeno, pero suero
o tempestad de mansedumbre,
decayendo o subiendo, ¡eso,jamás!
Echado, fino, exhúmome,
tumefacta la mezcla en que entro a golpes,
sin piernas, sin adulto barro, ni armas,
una aguja prendida en el gran átomo...
¡No! ¡Nunca! ¡Nunca ayer! ¡Nunca después!
Y de ahí este tubérculo satánico,
esta muela moral de plesiosaurio
y estas sospechas póstumas,
este índice, esta cama, estos boletos.
en torno a un disco largo, a un disco elástico:
mortal, figurativo, audaz diafragma.
A lo mejor, recuerdo al esperar, anoto mármoles
donde índice escarlata, y donde catre de bronce,
un zorro ausente, espúreo, enojadísimo.
A lo mejor, hombre al fin,
las espaldas ungidas de añil misericordia,
a lo mejor, me digo, más allá no hay nada.
Me da la mar el disco, refiriéndolo,
con cierto margen seco, a mi garganta;
¡nada, en verdad, más ácido, más dulce, más kanteano!
Pero sudor ajeno, pero suero
o tempestad de mansedumbre,
decayendo o subiendo, ¡eso,jamás!
Echado, fino, exhúmome,
tumefacta la mezcla en que entro a golpes,
sin piernas, sin adulto barro, ni armas,
una aguja prendida en el gran átomo...
¡No! ¡Nunca! ¡Nunca ayer! ¡Nunca después!
Y de ahí este tubérculo satánico,
esta muela moral de plesiosaurio
y estas sospechas póstumas,
este índice, esta cama, estos boletos.
césar vallejo.-.
sábado, febrero 19
pensando...
Escuchándome a mi misma…. “la
verdad desnuda”… he dicho esto mil veces…. Casi un latiguillo, tan redundante,
casi circular… lo leo, lo escucho y siempre
me lleva a mí.
Cualidad por sobre todas…
o tal vez única virtud q me engalana; es q soy
amante de la verdad, generalmente juego al personaje de engaños de
mentiras de tatuajes q tiñen mi desnudez, pero bueno, soy un poquito más frágil
que eso, soy amante de las verdades, fiel a la realidad… ojo q también me
seducen ciertas piedades, pero como jamás soy la primera en olvidar elijo la
verdad, como estandarte, como bandera, como sueño … en ese mundo q más de una
vez se va opacando… no desafío las mentiras mundanas, no desafió mis viejas
mentiras… las dejo donde deben quedar… durmiendo, esperando que un leve viento
las levante sobre mí…las despierte para
que luego me aniquilen, me destrocen y si tengo éxito, si he crecido, logre
enfrentarlas…., corriendo ese terrible riesgo de ser vulnerable en medio del
prado… vulnerable a tí en definitiva…
Pero hoy…. Es una de esas
noches, esas que algo, alguien, un recuerdo un sueño, una cajita de Pandora, una
telaraña… una palabra… un … una…. Lo q
sea q fue… me hizo recordar a Silvio…. Hasta
dónde debemos practicar las verdades?
Está bien quitarle los
sueños a un adolescente??? Está bien decirle lo q no kiere escuchar??
Lo q ni siquiera piensa escuchar?
Lo q ni siquiera piensa escuchar?
Siempre pensé q el paso de
los años no nos hacen más sabios no nos dan autoridad para leer la vida de los
demás… no creo en la autoridad intelectual según pasan los años…
Me estoy envaneciendo? De pronto pienso q soy de esas personas q jamás
podrían envanecerse… y heme aquí… sintiendo las veces de profeta o guía… hasta
dónde llegan las verdades propias a ser guías?? Hasta dónde nos creemos esa
cosa de “ya lo viví”, ya crecí???? Lo suficiente para creerme un sabio???
Lo cierto es q me siento
muy poca sabio… me siento un dictador….
Me siento q no he dejado soñar….
Si ellas creen q el amor es otra cosa??
Y si el amor xa ellas es otra cosa??....
si yo conocí el amor y xa mí fue un sueño soñado y yo estuve ciega y sorda, y mi mundo terminaba ahí…
Me siento q no he dejado soñar….
Si ellas creen q el amor es otra cosa??
Y si el amor xa ellas es otra cosa??....
si yo conocí el amor y xa mí fue un sueño soñado y yo estuve ciega y sorda, y mi mundo terminaba ahí…
Pero si xa ellas el mundo
comienza ahí??
Sigo dando vueltas… mi
círculo es un espiral….
Xq no puedo practicar mis
verdades?
Me hace débil como nadie…
lo sé… pero las verdades del corazón ….suelen ser invencibles…. invicibles....
xq no me adivina? Xq no lee entre líneas? O xq lee y no me lo hace saber? Xq me niega? Xq me pone rótulos q no kiero?
xq no me adivina? Xq no lee entre líneas? O xq lee y no me lo hace saber? Xq me niega? Xq me pone rótulos q no kiero?
Xq ¿???????????????
No volveré a escribir esto
…. Lo sé….
jueves, febrero 17
como un dolor de muelas
Como si llegaran a buen
puerto mis ansias,
como si hubiera donde hacerse fuerte,
como si hubiera por fin destino para mis pasos,
como si encontrara mi verdad primera,
como traerse al hoy cada mañana,
como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado,
como lo imposible por fin hecho,
como si alguien de veras me quisiera,
como si al fin un buen poema me saliera...
una oración.
Como si la arena cantara en el desierto
los cantos de sirena del mar Muerto,
como si para crecer sobraran las escaleras,
como si escribiera un ciego un libro abierto.
Ven a poblar el zócalo de ojos,
siembra de migas de pan caliente
mis canas de alcanfor adolescente.
Ponle al sordo voz y alas al cojo,
bendice nuestro arroz, nuestro minuto,
como si no fuéramos cómplices del luto...
del corazón.
como si hubiera donde hacerse fuerte,
como si hubiera por fin destino para mis pasos,
como si encontrara mi verdad primera,
como traerse al hoy cada mañana,
como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado,
como lo imposible por fin hecho,
como si alguien de veras me quisiera,
como si al fin un buen poema me saliera...
una oración.
Como si la arena cantara en el desierto
los cantos de sirena del mar Muerto,
como si para crecer sobraran las escaleras,
como si escribiera un ciego un libro abierto.
Ven a poblar el zócalo de ojos,
siembra de migas de pan caliente
mis canas de alcanfor adolescente.
Ponle al sordo voz y alas al cojo,
bendice nuestro arroz, nuestro minuto,
como si no fuéramos cómplices del luto...
del corazón.
martes, febrero 15
fragmento final...señor dios, soy anna♥
Al día
siguiente volví al cementerio. Me costó mucho encontrar la tumba de Anna,
acurrucada como estaba al fondo del cementerio. Yo sabía que no había lápida
alguna, solamente una simple cruz de madera con el nombre: «Anna». Después de
una hora, la encontré.
Había ido
en su busca con un sentimiento de paz interior, como si el libro se hubiera
cerrado, como si el relato hubiera sido la historia de un triunfo, pero eso no
me lo había esperado. Me detuve boquiabierto. Eso, eso era. La pequeña cruz se
inclinaba, ebria, con la pintura descascarada, y ahora estaba el nombre: ANNA.
Tuve ganas
de reír, pero uno no se ríe en un cementerio, ¿o sí? No sólo tuve ganas de
reír, tuve que reír. No podía dejarla así encerrada, y la risa me hizo correr
las lágrimas por la cara. Arranqué la pequeña cruz y la arrojé entre unos
arbustos.
-Está bien,
Señor Dios, me convenciste -exclamé-. Viejo amigo, Señor Dios. Es posible que a
veces seas un poco lento, pero vaya si al fin y al cabo no te sales con la
tuya.
La tumba
de Anna era una radiante alfombra roja de amapolas, respaldada por una guardia
de altramuces. Un par de árboles se susurraban cosas, y una familia de
minúsculos ratones correteaba entre el césped sin cortar. Ese era el lugar de
Anna. ¿Qué otra señal necesitaba? Un quillón de toneladas de mármol no podían
mejorarlo. Me quedé allí un rato más y, por primera vez en cinco años, le dije
adiós.
Mientras
volvía hacia la entrada del cementerio pasé junto a innumerables querubines de
mármol, y ángeles y portales. Me detuve frente a los tres metros y medio de
ángel de mármol que después de sabe Dios cuántos años, seguía empeñado en
depositar su ramillete de flores marmóreas.
-Hola,
viejo amigo -le saludé-. Jamás lo conseguirás, no te esfuerces.
Ya en los
portones del cementerio, volví a entrar, con un grito:
-La
respuesta es «En medio de mí».
El dedo de
un escalofrío me recorrió la espalda y me pareció oír la voz de Anna:
-¿A qué
pregunta te lleva esa respuesta, Fynn?
-Es muy
fácil. La pregunta es: «¿Dónde está Anna?»
Había
vuelto a encontrarla. A encontrarla en medio de mí.
Y supe,
sin ninguna duda, que en alguna parte, Anna y el Señor Dios se reían.
CUANDO ME MUERA
por
A N N A
Cuando me muera,
me moriré sola.
Nadie se morirá por mí.
Cuando esté dispuesta
te diré,
«Fynn, ponme de pie»,
y miraré
y me reiré
alegremente.
Si me caigo,
es que ya he muerto.
sábado, febrero 12
a. pizarnik
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe
viernes, febrero 11
XI juan salvador gaviota.-.
Pedro sacudió su cabeza, extendió sus alas, abrió
sus ojos, y se halló al pie de la roca y en el centro de toda la
Bandada allí reunida. De la multitud surgió un gran clamor
de graznidos y chillidos cuando empezó a moverse.
-¡Vive! ¡El que había muerto, vive!
-¡Le tocó con un extremo del ala!
-¡Lo resucitó! ¡El Hijo de la Gran Gaviota!
-¡No! ¡El lo niega! ¡Es un diablo! ¡DIABLO! ¡Ha
venido a aniquilar a la Bandada!
Había cuatro mil gaviotas en la multitud asustadas por lo que había
sucedido, y el grito de ¡DIABLO! cruzó entre ellas como viento
en una tempestad oceánica. Brillantes los ojos, aguzados los picos,
avanzaron para destruir.
-Pedro, ¿te parecería mejor si nos marchásemos? -preguntó
Juan.
-Bueno, yo no pondría inconvenientes si...
Al instante se hallaron a un kilómetro de distancia, y los relampagueantes
picos de la turba se cerraron en el vacío.
-¿Por qué será -se preguntó perplejo Juan- que
no hay nada más difícil en el mundo que convencer a un pájaro
de que es libre, y de que lo puede probar por sí mismo si sólo
se pasara un rato practicando? ¿Por qué será tan difícil?
Pedro aún parpadeaba por el cambio de escenario.
-¿Qué hiciste ahora? ¿Cómo llegamos hasta aquí?
-Dijiste que querías alejarte de la turba, ¿no?
-¡Sí! pero, ¿cómo has...?
-Como todo, Pedro. Práctica.
A la mañana siguiente, la Bandada había olvidado su demencia,
pero no Pedro.
-Juan, ¿te acuerdas de lo que dijiste hace mucho tiempo acerca de
amar lo suficiente a la Bandada como para volver a ella y ayudarla a aprender?
-Claro.
-No comprendo cómo te las arreglas para amar a una turba de pájaros
que acaba de intentar matarte.
-¡Vamos, Pedro, no es eso lo que tú amas! Por cierto que no
se debe amar el odio y el mal. Tienes que practicar y llegar a ver a la
verdadera gaviota, ver el bien que hay en cada una, y ayudarlas a que lo
vean en sí mismas. Eso es lo que quiero decir por amar. Es divertido,
cuando le aprendes el truco. Re-cuerdo, por ejemplo, a cierto orgulloso
pájaro, un tal Pedro Pablo Gaviota. Exilado reciente, listo para
luchar hasta la muerte contra la Bandada, empezaba ya a construirse su propio
y amargo infierno en los Lejanos Acantilados. Sin embargo, aquí lo
tenemos ahora, construyendo su propio cielo, y guiando a toda la Bandada
en la misma dirección.
Pedro miró a su instructor, y por un momento hubo miedo en sus ojos.
-¿Yo, guiando? ¿Qué quieres decir: yo guiando? Tú
eres el instructor aquí. ¡Tú no puedes marcharte!
-¿Ah, no? ¿No piensas que hay acaso otras Bandadas, otros Pedros,
que necesitan más a un instructor que ésta, que ya va camino
de la luz?
-¿Yo? Juan, soy una simple gaviota, y tú eres...
-¿...el único Hijo de la Gran Gaviota, supongo? -Juan suspiró
y miró hacia el mar-. Ya no me necesitas. Lo que necesitas es seguir
encontrándote a ti mismo, un poco más cada día; a ese
verdadero e ilimitado Pedro Gaviota. El es tu instructor. Tienes que comprenderle,
y ponerlo en práctica.
Un momento más tarde el cuerpo de Juan trepidó en el aire,
resplandeciente, y empezó a hacerse transparente.
-No dejes que se corran rumores tontos sobre mí, o que me hagan
un dios. ¿De acuerdo, Pedro? Soy gaviota. Y quizá me encante
volar...
-¡JUAN!
-Pobre Pedro. No creas lo que tús ojos te dicen. Sólo muestran
limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes, y hallarás
la manera de volar.
El resplandor se apagó. Y Juan Gaviota se desvaneció en el
aire.
martes, febrero 8
VI
¡Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica!
Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol.
Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:
-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol…
-Tendremos que esperar…
-¿Esperar qué?
-Que el sol se ponga.
Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
-Siempre me creo que estoy en mi tierra.
-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.
-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?
Pero el principito no respondió.
lunes, febrero 7
miércoles, febrero 2
una canción diferente...
Dame amor, dame tu corazón,
dame tiempo para respirar, está muriéndose el sol,
dame música para crear, una nueva canción...
Se abren espacios en el medio de la jungla,
son nuestras voces que se escuchan, juntas.
Dame amor,
que estoy de muy mal humor,
me revolqué por la realidad,
y ahora estoy destruída.
Necesito tu amor,
ya no me aguanto una mentira más,
yo con mi cuerpo de mujer,
te voy a dar la verdad...
Si todo el mundo vive haciéndonos la guerra,
yo necesito amor que me des tu paz,
necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más, más libertad...
Necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más,
necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más, más libertad...
más libertad... más libertad...
más libertad...
martes, febrero 1
Conservación de los recuerdos
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a
embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con
pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo
colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice:
"Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
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