A veces siento que
todos mis momentos son iguales, que no hay una gran variación en mis sentires:
que tener la ñata contra el vidrio y caminar pateando las hojas en la calle es
lo casi igual. Las telas de araña labraron su obra en mi reloj gastaron mis
cerrojos, palida y desnuda frente a un
invierno que abraza las penumbras.
El desasosiego
llamó a la puerta o entró sin avisar? La nostalgia besó la melancolía? Le hizo
el amor a las penas antiguas? Se fundieron en una carcomiendo mis ausencias? Se
hacen pasar por ellas, se hacen sentir como ellas….
Mi pensamientos
dan giros en el viejo laberinto de fauno, juegan con el conejo blanco y alicia se
rié con mariana.. empiezo a sentirme como Horacio Oliveira y la maga abre sus
alas….
Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se
agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que
acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra….
Nunca supe ser
quien deseabas que sea, parecerme a tus héroes (aunque creo nunca creíste en
nada), nunca supe mantenerme en silencio, nunca supe leerte entre líneas,
siempre a descifrar, siempre enigmática, siempre atrapándome en tus ojos a
designar…
Te veo feliz y no
me lo creo
Me veo triste y
tampoco me lo creo….
A veces hay que dejar de pensar. O sea, hacer. Lo que se pueda, lo que se quiera.
ResponderEliminar